Hace un momento, agentes de la policía Ortega-Murillo irrumpieron la Curia Espicopal de la Diócesis de Metagalpa, residencia del monseñor Rolando Álvarez, para detenerlo junto a otros sacerdotes y llevarlo hacia un rumbo desconocido.

La Diócesis indicó que el obispo llevaba 15 días privado de libertad por represiones de las autoridades. Esto luego de que Álvarez se manifestara en contra del Gobierno de Daniel Ortega, presidente de Nicaragua, a quien ha criticado con constancia.

El 4 de agosto, la policía impidió que Álvarez impartiera la misa matutina y un día después, lo acusó de «organizar grupos violentos para desestabilizar al Estado». Por lo anterior, la Diócesis condena cualquier acto de represión en su contra.

Apoyo de la Iglesia

El arzobispo de Panamá, Monseñor José Domingo Ulloa, exigió la liberación del obispo nicaragüense mediante un comunicado. En este, indicó que la Iglesia de dicho país sufre de persecución.

Por otra parte, Silvio Báez, obispo auxiliar de la Arquidiósesis de Managua (Nicaragua), quien está exiliado, expresó su preocupación y solidaridad mediante su cuenta de Twitter. «… De nuevo, la dictadura vuelve a superar su propia maldad y su espíritu diabólico», escribió.

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